¡Ese niño me llamó papá!

Kang Min-jae tenía treinta y siete años y era uno de los empresarios más reconocidos de Seúl. Había construido una poderosa compañía tecnológica y estaba acostumbrado a que desconocidos se acercaran para saludarlo, pedirle fotografías o hablarle de negocios.

Pero aquella tarde ocurrió algo que jamás habría imaginado.

Min-jae caminaba por un exclusivo centro comercial de Gangnam acompañado por su asistente cuando escuchó unos pequeños pasos detrás de él.

Antes de poder girarse, un niño de aproximadamente siete años se abrazó fuertemente a su cintura.

—¡PAPÁ!

Min-jae quedó inmóvil.

Miró hacia abajo.

Nunca había visto a aquel niño.

—Pequeño… estás confundido. Yo no soy tu padre.

Entonces escuchó una voz femenina.

—¡Joon! ¡Ven aquí inmediatamente!

Min-jae levantó la mirada.

Una mujer estaba varios metros detrás.

Se llamaba Han Soo-yeon.

Cuando sus miradas se encontraron, ella palideció.

Min-jae sintió algo extraño.

No sabía por qué, pero aquel rostro le resultaba familiar.

El niño, en cambio, seguía convencido.

—Sí eres tú.

—¿Por qué dices eso?

Joon abrió su pequeña mochila y sacó una fotografía vieja.

—Porque mamá guarda esta foto debajo de su cama.

Min-jae la tomó.

Su expresión cambió completamente.

Era él.

Mucho más joven.

La fotografía había sido tomada aproximadamente ocho años atrás.

Estaba sentado junto a Soo-yeon en un pequeño restaurante frente al mar.

Ambos sonreían.

Min-jae levantó lentamente la mirada.

—¿Por qué tienes una fotografía mía de hace ocho años?

Soo-yeon retrocedió.

—Devuélvemela.

—Primero contesta.

Ella tomó la mano de su hijo.

—Joon, vámonos.

Min-jae se interpuso.

—Espera.

Soo-yeon lo miró con lágrimas contenidas.

—No hagas esto.

—¿Hacer qué? ¡No recuerdo haberte conocido!

La mujer soltó una amarga sonrisa.

—Precisamente.

Min-jae frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

—Que tú no recuerdas aquella noche.

Aquellas palabras despertaron algo en su memoria.

Ocho años atrás, Min-jae había sufrido un grave accidente automovilístico cerca de Busan.

Sobrevivió.

Pero perdió varios meses de recuerdos anteriores al accidente.

Los médicos le dijeron que probablemente nunca los recuperaría.

Min-jae miró nuevamente la fotografía.

—¿Nos conocíamos antes de mi accidente?

Soo-yeon permaneció en silencio.

—¡Respóndeme!

—Sí.

Min-jae sintió un escalofrío.

—¿Qué éramos?

La mujer miró a Joon.

Después respondió:

—Íbamos a casarnos.

Min-jae quedó paralizado.

—Eso es imposible.

—Para ti, quizás.

Soo-yeon abrió su bolso y sacó una pequeña caja.

Dentro había un anillo.

Min-jae lo reconoció inmediatamente.

No porque recordara haberlo comprado.

Sino porque llevaba grabadas sus iniciales.

K.M.J. — H.S.Y.

—Me pediste matrimonio dos semanas antes del accidente —dijo ella.

Min-jae comenzó a respirar con dificultad.

—¿Por qué nadie me contó sobre ti?

Soo-yeon miró hacia otro lado.

—Porque tu familia se aseguró de que nunca lo supieras.

Min-jae quedó en silencio.

Su padre siempre le había dicho que antes del accidente estaba completamente dedicado a los negocios.

Nunca mencionó una prometida.

Nunca mencionó a Soo-yeon.

Entonces Min-jae volvió a mirar al niño.

Joon tenía siete años.

La fotografía era de hacía ocho.

La pregunta era inevitable.

—¿Cuántos años tiene?

Soo-yeon inmediatamente tomó al niño de la mano.

—Eso no importa.

—Para mí sí.

—Min-jae…

—¿Cuántos?

—Siete.

Min-jae sintió que el corazón comenzaba a golpearle el pecho.

—¿Es mi hijo?

Soo-yeon no respondió.

El silencio fue suficiente.

Min-jae se agachó frente a Joon.

Por primera vez observó detenidamente su rostro.

Los ojos.

Las cejas.

Incluso aquella pequeña marca junto a la oreja.

Min-jae tenía exactamente la misma.

—Mamá dice que heredé tus ojos —dijo inocentemente el niño.

Soo-yeon cerró los ojos.

—Joon…

Min-jae se levantó.

—Quiero una prueba de ADN.

La expresión de Soo-yeon cambió.

—No.

—¿Por qué?

—Porque después desaparecerás otra vez.

Min-jae quedó sorprendido.

—Yo no te abandoné. ¡Ni siquiera te recuerdo!

Soo-yeon comenzóó a llorar.

—Pero tu familia sí me recuerda.

Entonces le contó lo ocurrido.

Después del accidente, Soo-yeon corrió al hospital.

Estaba embarazada de pocas semanas y todavía no había tenido oportunidad de decírselo.

Pero el padre de Min-jae, Kang Dae-sung, le impidió entrar.

—Me dijo que habías perdido parte de la memoria.

Min-jae apretó los puños.

—¿Y después?

—Me ofreció dinero para desaparecer.

—¿Aceptaste?

Soo-yeon lo miró indignada.

—Lo rechacé.

—Entonces ¿por qué te marchaste?

Ella respiró profundamente.

—Porque al día siguiente recibí amenazas.

Min-jae quedó inmóvil.

—¿Amenazas?

—Alguien dejó fotografías de mi madre y de mi casa dentro de un sobre.

Soo-yeon bajó la voz.

—Entendí el mensaje.

Min-jae miró a su asistente.

—Llama a mi padre.

Pero Soo-yeon lo detuvo.

—Espera.

—Necesito saber por qué hizo esto.

—Hay algo que debes ver antes.

Sacó su teléfono.

Buscó un archivo antiguo.

Era un video grabado ocho años atrás.

Min-jae apareció en pantalla.

Estaba sentado exactamente en el mismo restaurante de la fotografía.

Su versión más joven miraba directamente a la cámara.

—Soo-yeon, si estás grabando esto, quiero dejar algo claro.

La mujer del video comenzó a reír detrás de la cámara.

Min-jae continuó:

—Dentro de dos semanas hablaremos con mi padre. Y aunque se oponga, voy a casarme contigo.

El Min-jae actual quedó sin palabras.

Era su voz.

Su rostro.

Su vida.

Una vida que no recordaba.

Entonces el video mostró algo más.

Su versión joven colocó una mano sobre varios documentos.

—También descubrí quién está sacando dinero de la empresa. Mañana entregaré estas pruebas a la junta.

El video terminó.

Min-jae miró a Soo-yeon.

—¿Qué ocurrió al día siguiente?

Ella palideció.

—Tu accidente.

El empresario sintió un escalofrío.

Durante ocho años había creído que había perdido la memoria por casualidad.

Ahora ambas cosas estaban conectadas.

Su compromiso secreto.

La investigación dentro de su empresa.

Y el accidente.

Min-jae tomó inmediatamente su teléfono.

—Necesito saber quién estaba conmigo aquella noche.

Su asistente bajó lentamente la mirada.

—Señor…

—¿Qué?

—Hay algo que nunca le contamos.

Min-jae giró hacia él.

—¿Quiénes?

—Su familia.

El asistente respiró profundamente.

—Usted no estaba solo cuando ocurrió el accidente.

Soo-yeon abrió los ojos.

—¿Qué?

—Había otra persona dentro del automóvil.

Min-jae sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

—¿Quién?

Antes de que el asistente pudiera responder, una voz profunda habló detrás de ellos.

—Yo.

Min-jae giró.

Su padre, Kang Dae-sung, estaba allí.

Había escuchado toda la conversación.

Miró primero a Soo-yeon.

Después al pequeño Joon.

Su expresión cambió cuando vio al niño.

—Así que finalmente lo encontraste.

Min-jae se acercó furioso.

—¿Encontré qué?

Su padre permaneció en silencio.

Min-jae señaló a Joon.

—¿Sabías que podía tener un hijo?

Dae-sung cerró los ojos.

—Sí.

Soo-yeon abrazó al niño.

Min-jae sintió una mezcla de rabia y dolor.

—Me robaste ocho años con mi hijo.

Su padre levantó la mirada.

—Lo hice para mantenerte vivo.

Min-jae quedó inmóvil.

—¿Qué significa eso?

Dae-sung miró alrededor antes de responder.

—Tu accidente no fue un accidente.

Soo-yeon dejó de respirar.

—¿Entonces quién intentó matarlo?

El anciano miró directamente a su hijo.

—La misma persona que acaba de descubrir que Joon existe.

En ese instante, el teléfono de Soo-yeon vibró.

Había recibido una fotografía.

Era una imagen tomada apenas segundos antes.

Mostraba a Min-jae, Soo-yeon y Joon juntos dentro del centro comercial.

Debajo había un mensaje:

“La familia finalmente volvió a reunirse.”

Soo-yeon levantó la mirada aterrada.

Alguien los estaba observando.

Min-jae tomó inmediatamente a Joon de la mano.

Había salido aquella mañana creyendo que su mayor preocupación era una reunión empresarial.

Ahora acababa de descubrir que tenía una prometida que había olvidado, un posible hijo de siete años y un accidente que alguien había provocado para borrar una verdad de su pasado.

Pero antes de descubrir quién era su enemigo, necesitaba responder una pregunta mucho más importante:

¿Era realmente Joon su hijo?

By yhq9q

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