La copa cayó al suelo.
¡CRASH!
Min-jun miró a su abuela.
—¿Qué secreto mío?
La suegra palideció.
—¡Mamá, no empieces!
La abuela golpeó el suelo con su bastón.
—¡Ya callé demasiado tiempo!
Seo-yeon apretó el anillo.
—Abuela… usted me pidió que no dijera nada.
Min-jun giró hacia su prometida.
—¿Tú también lo sabes?
Seo-yeon bajó la mirada.
—Sí.
—¿Desde cuándo?
—Desde antes de que me pidieras matrimonio.
Min-jun retrocedió.
—¿Y aun así aceptaste casarte conmigo?
La suegra se interpuso.
—¡Hijo, no la escuches! ¡Esta mujer quiere nuestro dinero!
Seo-yeon levantó la mirada.
—Nunca quise su dinero.
La suegra se rio.
—¡Entonces devuelve el anillo!
La abuela golpeó nuevamente su bastón.
—¡Ese anillo ya no te pertenece!
—¡Era de tu madre!
—Exactamente.
La anciana miró a Seo-yeon.
—Y antes de morir me pidió que algún día se lo entregara a la mujer capaz de proteger a esta familia.
La suegra señaló furiosa a Seo-yeon.
—¡¿PROTEGERNOS DE QUÉ?!
La abuela respondió:
—De ti.
Silencio absoluto.
Min-jun miró a su madre.
—¿Qué está diciendo?
—¡Está confundida por la edad!
La abuela sacó un pequeño sobre.
—Entonces explícame esto.
La suegra vio el sobre.
Su expresión cambió por completo.
—¿Dónde encontraste eso?
La abuela sonrió.
—Así que lo reconoces.
Min-jun tomó el sobre.
Dentro había una prueba médica antigua.
—¿Qué es esto?
Seo-yeon intentó detenerlo.
—Min-jun…
—No.
La miró fijamente.
—Quiero saberlo todo.
Leyó el documento.
Su rostro cambió.
—¿Prueba de ADN?
La suegra retrocedió.
Min-jun siguió leyendo.
—“Compatibilidad biológica…”
Se detuvo.
Miró a su madre.
—¿Por qué aparece mi nombre?
Nadie respondió.
—¡MAMÁ!
La abuela contestó:
—Porque hace veintiocho años descubrimos que el hombre que te crió…
Silencio.
—no era tu padre biológico.
Min-jun quedó paralizado.
—¿Qué?
La suegra comenzó a llorar.
—¡Yo iba a decírtelo!
—¿CUÁNDO?
—Cuando fuera el momento.
—¡TENGO TREINTA AÑOS!
Seo-yeon tomó su mano.
Min-jun la apartó.
—¿Tú sabías esto?
—Sí.
—¿Y no me dijiste nada?
—Tu abuela me pidió esperar.
—¿Por qué?
La abuela respondió:
—Porque eso no es el secreto completo.
Min-jun soltó una risa nerviosa.
—¿Todavía hay más?
La anciana miró a la suegra.
—Dile quién es su verdadero padre.
—¡NO!
—Entonces lo haré yo.
La suegra golpeó la mesa.
—¡MAMÁ, CÁLLATE!
La abuela respondió:
—Su padre biológico se llama Kang Jae-ho.
Min-jun quedó inmóvil.
Seo-yeon perdió el color.
El novio lo notó.
—¿Qué pasa?
Seo-yeon soltó su mano.
—No puede ser.
—¿Conoces ese nombre?
Ella no respondió.
—Seo-yeon…
La joven comenzó a temblar.
—Kang Jae-ho era mi padre.
Silencio absoluto.
Min-jun retrocedió.
—¿Qué acabas de decir?
La suegra cerró los ojos.
La abuela miró a Seo-yeon.
—Por eso te entregué el anillo.
Min-jun miró a ambas.
—Esperen…
Miró a su prometida.
—Si Kang Jae-ho era tu padre…
Después miró a su madre.
—Y también era el mío…
Seo-yeon palideció.
—No.
Min-jun dejó caer el documento.
—¿Somos hermanos?
—¡NO! —gritó la abuela.
Todos giraron.
La anciana abrió otro sobre.
—Eso fue precisamente lo que tu madre quería que ustedes creyeran.
La suegra se lanzó hacia ella.
—¡DAME ESO!
Seo-yeon se interpuso.
—¡No vuelva a tocarla!
La abuela sacó otro resultado.
—Mandé repetir las pruebas en secreto.
Min-jun tomó el documento.
—¿Y?
—Kang Jae-ho era el padre de Seo-yeon.
La anciana respiró profundamente.
—Pero no era el tuyo.
La suegra quedó blanca.
Min-jun levantó lentamente la mirada.
—Entonces esta primera prueba…
La abuela señaló a su hija.
—Fue falsificada.
Min-jun miró a su madre con incredulidad.
—¿Inventaste que otro hombre era mi padre?
Nada.
—¿POR QUÉ?
La suegra comenzó a llorar.
—Porque necesitaba impedir esta boda.
Seo-yeon frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Porque si ustedes se casan…
Miró el anillo.
—ella tendrá derecho a conocer lo que ese anillo realmente representa.
Seo-yeon miró la joya.
—¿Qué representa?
La abuela sonrió.
—No es simplemente una reliquia familiar.
Giró el anillo.
En el interior había una diminuta inscripción.
H GROUP — 51
Min-jun quedó confundido.
—¿51?
La abuela respondió:
—Cincuenta y uno por ciento.
La suegra cerró los ojos.
Seo-yeon quedó inmóvil.
—¿De qué?
—De las acciones de nuestra compañía.
Silencio.
Min-jun miró a su abuela.
—¿Ese anillo demuestra quién controla la empresa?
—Junto con los documentos que guardé, sí.
La suegra explotó:
—¡ESA EMPRESA DEBE SER DE MI HIJO!
La abuela respondió:
—Entonces no debiste robarle durante diez años.
Min-jun quedó helado.
—¿Robarme?
La suegra retrocedió.
La abuela sacó una carpeta.
—Cada año desaparecieron dividendos de las acciones que heredaste de tu abuelo.
Min-jun miró los números.
—¿Cuánto?
—Dieciocho millones.
Seo-yeon se llevó una mano a la boca.
Min-jun miró a su madre.
—¿Tú tomaste mi dinero?
—Lo administré.
—¡DIECIOCHO MILLONES NO ES ADMINISTRAR!
La abuela señaló el anillo.
—Seo-yeon descubrió las transferencias.
Min-jun giró hacia ella.
—¿Tú?
—Por eso tu abuela me llamó.
La suegra soltó una risa amarga.
—¡Claro! Ahora todo tiene sentido. ¡Ella quiere quedarse con la empresa!
Seo-yeon se quitó lentamente el anillo.
Lo dejó sobre la mesa.
—Quédenselo.
Todos quedaron callados.
—¿Qué haces? —preguntó Min-jun.
—No quiero una empresa.
Miró a su suegra.
—Y mucho menos una familia que necesita pruebas de ADN falsas para destruir una boda.
Seo-yeon comenzó a marcharse.
—¡Espera! —gritó Min-jun.
La abuela habló:
—No la detengas todavía.
Seo-yeon giró.
La anciana tomó el anillo.
—Hay una última cosa que debes saber.
—¿Qué?
La abuela abrió una pequeña parte oculta del estuche original.
Dentro había una llave diminuta.
Seo-yeon frunció el ceño.
—¿Una llave?
—Tu padre me la entregó tres días antes de morir.
Seo-yeon quedó paralizada.
—¿Mi padre conocía este anillo?
—Él fue quien descubrió el robo.
La suegra perdió completamente el color.
Min-jun miró a su madre.
—¿Conocías al padre de Seo-yeon?
Nada.
La abuela respondió:
—Sí.
—¿Cómo?
La anciana miró a Seo-yeon.
—Trabajaba para nuestra compañía.
Seo-yeon negó.
—Mi padre era contador.
—Precisamente.
La abuela levantó la llave.
—Y descubrió quién estaba desviando los dieciocho millones.
La suegra agarró su bolso.
—¡Me voy!
Min-jun bloqueó su camino.
—No vas a ninguna parte.
Seo-yeon miró a la anciana.
—¿Qué abre esa llave?
—Una caja de seguridad.
—¿Qué hay dentro?
La abuela miró a su hija.
—Las pruebas que tu padre reunió antes de morir.
Seo-yeon sintió un escalofrío.
—Mi padre murió en un accidente.
La suegra cerró los ojos.
La abuela permaneció en silencio.
Seo-yeon comprendió inmediatamente.
—Abuela…
—¿Sí?
—¿Por qué está mirando así a su hija?
Min-jun también lo notó.
—¿Qué tiene que ver mi madre con aquel accidente?
La suegra gritó:
—¡NADA!
La abuela respondió:
—Eso es precisamente lo que debemos descubrir.
Seo-yeon miró nuevamente el anillo.
La cena había comenzado con su suegra gritándole:
“¡NO MERECES ESTE ANILLO!”
Ahora sabía que aquella joya podía demostrar quién controlaba millones en acciones, destapar años de transferencias ocultas y conducir hasta las últimas pruebas reunidas por su padre.
Pero antes de abrir aquella caja de seguridad, Seo-yeon necesitaba responder una pregunta mucho más peligrosa:
¿su padre realmente murió en un accidente… o murió porque descubrió el secreto de la mujer que acababa de intentar impedir su boda?