—Seguridad… sáquenla de nuestra boda.
El salón entero quedó en silencio.
La señora Kang miró a su hijo como si no hubiera entendido.
—¿Qué dijiste?
Min-jun recogió el velo de Seo-yeon del suelo.
—Me escuchaste.
Su madre soltó una carcajada.
—¿Vas a echar a tu propia madre por esta mujer?
Min-jun se colocó delante de su prometida.
—Acabas de abofetearla delante de doscientas personas.
—¡PORQUE ESTOY INTENTANDO SALVARTE!
Seo-yeon levantó la mirada.
—¿Salvarlo de qué?
La señora Kang la señaló.
—De ti.
Los guardias se acercaron.
Pero ella levantó una mano.
—Antes de echarme, pregúntale por qué nunca te habló de su padre.
Seo-yeon quedó inmóvil.
Min-jun miró a su prometida.
—¿Qué tiene que ver su padre?
—Nada —respondió Seo-yeon.
La señora Kang sonrió.
—Entonces dile su nombre.
Seo-yeon apretó el ramo.
—Mi padre murió cuando era pequeña.
—Eso fue lo que te dijeron.
El salón comenzó a llenarse de murmullos.
Seo-yeon palideció.
—¿Qué está diciendo?
Su futura suegra abrió su bolso.
Sacó una fotografía.
La lanzó sobre la mesa.
Seo-yeon la tomó.
En ella aparecía su madre cuando era joven.
A su lado había un hombre.
Min-jun se acercó.
—¿Quién es?
La señora Kang respondió:
—Mi esposo.
Silencio absoluto.
Seo-yeon levantó la cabeza.
—¿Qué?
Min-jun miró a su madre.
—Papá conocía a la madre de Seo-yeon.
—Mucho más que conocerla.
Seo-yeon negó.
—Está mintiendo.
—Pregúntale a tu madre.
Seo-yeon miró hacia las primeras filas.
Su madre, la señora Han, permanecía sentada.
Completamente pálida.
—Mamá…
No respondió.
—¿Conocías al señor Kang?
La mujer bajó la mirada.
Seo-yeon dejó caer el ramo.
—Mírame.
Nada.
—¡MAMÁ!
Finalmente levantó la cabeza.
—Sí.
Min-jun retrocedió.
—¿Qué está pasando?
La señora Kang sonrió.
—Ahora pregúntale por qué desapareció durante nueve meses hace veintisiete años.
Seo-yeon sintió un escalofrío.
—¿Nueve meses?
Su madre se levantó.
—No hagas esto.
—Debiste pensarlo antes de permitir esta boda.
Min-jun perdió la paciencia.
—¡ALGUIEN VA A EXPLICARME QUÉ ESTÁ PASANDO!
La señora Kang señaló a Seo-yeon.
—Pregúntale quién es su verdadero padre.
El salón quedó congelado.
Seo-yeon miró a Min-jun.
Después a su madre.
—Mamá…
Su voz temblaba.
—¿Quién era mi padre?
La señora Han comenzó a llorar.
—No puedo.
—¡DÍMELO!
La señora Kang respondió por ella.
—Mi marido.
Se escucharon gritos entre los invitados.
Min-jun soltó inmediatamente la mano de Seo-yeon.
Ella retrocedió horrorizada.
—No…
La señora Kang continuó:
—Por eso intenté detener esta boda.
Miró a su hijo.
—¡ESA MUJER PODRÍA SER TU HERMANA!
Seo-yeon sintió que las piernas le fallaban.
Min-jun negó desesperadamente.
—Eso es imposible.
—Tu padre y su madre tuvieron una relación.
Seo-yeon miró a su madre.
—Dime que está mintiendo.
La señora Han lloraba.
—Tu padre…
—¿QUIÉN ES?
Antes de que pudiera responder…
una voz masculina llegó desde la entrada.
—Yo.
Todos giraron.
Un hombre mayor acababa de entrar al salón.
Seo-yeon quedó inmóvil.
Su madre dejó caer el bolso.
La señora Kang palideció.
—Tú…
El hombre caminó lentamente hacia el altar.
La señora Han susurró:
—Jae-sung…
Seo-yeon no entendía nada.
—¿Quién es ese hombre?
Él se detuvo frente a ella.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Soy tu padre.
Seo-yeon comenzó a llorar.
Min-jun respiró aliviado.
—Entonces mi padre no…
—No —respondió el hombre—. Seo-yeon no es hija del señor Kang.
Todos miraron a la señora Kang.
Ella retrocedió.
—Eso no demuestra nada.
Jae-sung sacó una carpeta.
—Prueba de ADN.
La dejó sobre la mesa.
—99.99%.
Seo-yeon miró a su madre.
—¿Por qué me dijiste que estaba muerto?
Su madre cerró los ojos.
—Porque pensé que era la única forma de protegerte.
—¿De quién?
La mujer miró directamente a la señora Kang.
—De ella.
La novia giró lentamente.
Su suegra palideció.
—No la escuches.
Jae-sung intervino.
—Hace veintisiete años, la señora Kang descubrió que la madre de Seo-yeon tenía documentos que podían destruir a su familia.
Min-jun frunció el ceño.
—¿Qué documentos?
Jae-sung sacó otra carpeta.
La señora Kang perdió el control.
—¡NO!
Intentó arrebatársela.
Uno de los guardias la detuvo.
—¡SUÉLTAME!
Jae-sung abrió la carpeta.
—Documentos que demuestran quién fundó realmente Kang Industries.
Min-jun miró a su madre.
—Mi padre fundó la empresa.
Jae-sung negó.
—No.
Señaló a la señora Han.
—Ella.
Silencio.
Seo-yeon miró a su madre.
—¿Tú?
La mujer asintió.
—Tu padre y yo empezamos la empresa juntos.
La señora Kang gritó:
—¡MENTIRA!
Jae-sung colocó el acta original sobre la mesa.
Allí estaba la firma.
Han Mi-sook — 51%.
Min-jun quedó paralizado.
—¿Entonces cómo terminó siendo de mi familia?
Nadie respondió.
Hasta que la señora Han dijo:
—Me la quitaron.
La señora Kang comenzó a retroceder.
Min-jun la miró.
—Mamá…
—Yo no tuve nada que ver.
—¿Quién?
Silencio.
—¡¿QUIÉN LE QUITÓ LA EMPRESA?!
Su madre explotó.
—¡TU PADRE!
El salón entero quedó mudo.
Min-jun bajó lentamente el micrófono.
—¿Papá?
La señora Kang comenzó a llorar.
—Yo solamente intenté proteger lo que él construyó.
Seo-yeon la miró.
—¿Por eso intentó impedir nuestra boda?
—Si te casabas con mi hijo y descubrías la verdad…
Miró los documentos.
—podías reclamar todo.
Min-jun dio un paso atrás.
—Entonces nunca creíste que Seo-yeon fuera mi hermana.
Su madre guardó silencio.
Él comprendió.
—Lo inventaste.
—Hijo…
—¡INVENTASTE QUE PODÍA SER MI HERMANA PARA DESTRUIR NUESTRA BODA!
—¡Lo hice por esta familia!
Min-jun soltó una pequeña carcajada.
—No.
Tomó la mano de Seo-yeon.
—Lo hiciste por el dinero.
Los invitados comenzaron a murmurar.
La señora Kang miró alrededor.
Por primera vez estaba completamente sola.
Entonces Seo-yeon se acercó.
Su suegra retrocedió.
Seo-yeon recogió el velo que aquella mujer le había arrancado.
—Usted tenía razón en una cosa.
—¿Cuál?
—Esta boda no puede continuar así.
La señora Kang sonrió.
—Lo sabía.
Seo-yeon se volvió hacia los invitados.
—Necesitamos cinco minutos.
La sonrisa desapareció del rostro de su suegra.
Min-jun tomó el micrófono.
—Después continuaremos la ceremonia.
Los invitados comenzaron a aplaudir.
La señora Kang gritó:
—¡MIN-JUN!
Él la miró.
—Seguridad.
Los guardias se acercaron.
—Mi decisión no cambió.
Su madre comenzó a llorar.
—Soy tu madre.
Min-jun respondió:
—Y ella será mi esposa.
Los guardias comenzaron a acompañarla hacia la salida.
Pero justo antes de cruzar la puerta…
Jae-sung habló.
—Esperen.
Todos giraron.
Sacó un último sobre.
—Todavía falta algo.
La señora Kang quedó petrificada.
—No.
Jae-sung miró a Min-jun.
—Antes de casarte necesitas saber quién falsificó los documentos que expulsaron a la madre de Seo-yeon de la empresa.
Min-jun miró a su madre.
—¿Fue ella?
Jae-sung negó.
—No.
Silencio.
—Entonces ¿quién?
Jae-sung miró lentamente hacia la primera fila de invitados.
Y señaló a alguien.
Seo-yeon siguió su dedo.
Su expresión cambió.
—Mamá…
La señora Han cerró los ojos.
Min-jun quedó confundido.
—¿Qué está pasando?
Jae-sung dejó el documento sobre la mesa.
—La firma que permitió que la familia Kang se quedara con la compañía…
Miró a Seo-yeon.
—pertenece a tu propia madre.
Seo-yeon sintió que el mundo se detenía.
—¿Tú les entregaste la empresa?
Su madre comenzó a llorar.
—Sí.
—¿Por qué?
La señora Han levantó la mirada.
—Porque a cambio me prometieron algo mucho más importante.
—¿Qué?
Su madre miró a Jae-sung.
Él bajó la cabeza.
—Que dejarían vivir a tu padre.
El salón quedó completamente en silencio.
Seo-yeon entendió entonces que aquella boda no había destapado solamente un fraude.
Había abierto una historia que ambas familias llevaban veintisiete años intentando enterrar.
Y mientras todos discutían…
la señora Kang sonrió discretamente.
Porque todavía guardaba un secreto que ninguno de ellos había descubierto.