🔥 PARTE 2 — «¡LÁRGATE CON TU MADRE POBRE!»

—Ese no era mi único regalo.

La suegra dejó de reír.

El novio, Min-jun, miró a su futura suegra de arriba abajo.

—¿Qué quiere decir?

La madre humilde, señora Han, colocó tranquilamente su bolso sobre la mesa.

—Este salón fue solamente una parte.

La suegra soltó una carcajada.

—¡¿Ahora también vas a decir que eres millonaria?!

La señora Han la miró.

—No.

Hizo una pausa.

—Voy a decir que su familia me debe dinero.

Silencio absoluto.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Mi familia?

—Exactamente.

La suegra golpeó la mesa.

—¡MENTIROSA!

El organizador intervino.

—Señora Kang, yo tendría cuidado.

—¡TÚ CÁLLATE!

El hombre abrió una carpeta.

—La señora Han no solamente compró este salón.

Colocó varios documentos sobre la mesa.

—Compró el edificio completo.

Min-jun quedó helado.

—¿Todo este edificio?

—Sí.

La novia, Seo-yeon, miró sorprendida a su madre.

—Mamá… nunca me dijiste nada.

—Porque quería que hoy fuera sobre ti.

La suegra señaló su vestido sencillo.

—¡Mírala! ¡Una mujer con dinero no se presenta vestida así!

La señora Han sonrió.

—Precisamente por personas como usted aprendí a vestirme así.

—¿Qué significa eso?

—Que quería saber cómo tratarían a mi hija cuando creyeran que no teníamos nada.

Silencio.

Seo-yeon miró a Min-jun.

—¿Y tú sabías?

—No.

La madre sacó otro documento.

—Pero él sí sabía algo.

Min-jun palideció.

—¿Qué?

La señora Han lo miró.

—Que su empresa está quebrada.

La suegra dejó de sonreír.

—¡Nuestra empresa vale millones!

—Debía millones.

—¿Debía?

La señora Han asintió.

—Hasta ayer.

Min-jun preguntó:

—¿Qué ocurrió ayer?

—Compré la deuda.

Silencio absoluto.

La suegra se levantó.

—¡¿USTED ES LA INVERSIONISTA ANÓNIMA?!

—No exactamente.

—¿Entonces?

—Soy su nueva acreedora.

Min-jun tomó los documentos.

—Cuarenta millones…

Miró a su madre.

—¿Debemos cuarenta millones?

La suegra guardó silencio.

—¡MAMÁ!

—Tu padre dejó algunos problemas.

La señora Han negó.

—No culpe a un muerto.

Todos la miraron.

—La mayoría de esas deudas aparecieron después de que murió su esposo.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Quién las pidió?

La señora Han deslizó otro documento.

Min-jun leyó la firma.

Su rostro cambió.

—Mamá…

—Puedo explicarlo.

—¿Usaste mi nombre?

Seo-yeon miró a su prometido.

—¿Qué?

Min-jun levantó el contrato.

—Estas deudas están firmadas por mí.

—Pero tú no las firmaste —respondió la señora Han.

—¿Cómo lo sabe?

—Porque investigué antes de comprar la deuda.

La suegra gritó:

—¡NOS ESTÁ TENDIENDO UNA TRAMPA!

La señora Han respondió:

—No necesito hacerlo.

Sacó una grabación de seguridad.

—Usted misma entró al banco con documentos falsificados.

La suegra palideció.

Min-jun miró a su madre.

—¿Falsificaste mi firma?

—¡PARA SALVAR LA EMPRESA!

—¿Salvarla de qué?

Silencio.

La señora Han respondió:

—De mí.

Todos quedaron inmóviles.

Seo-yeon preguntó:

—Mamá… ¿qué tienes que ver con su empresa?

La señora Han miró a la suegra.

—Pregúntele quién fundó realmente Kang Group.

Min-jun quedó confundido.

—Mi abuelo.

—Incorrecto.

La suegra golpeó la mesa.

—¡NO LE CREAS!

La señora Han sacó una fotografía antigua.

En ella aparecían dos hombres jóvenes y una mujer.

Seo-yeon reconoció a su madre.

—¿Eres tú?

—Sí.

Min-jun señaló a uno de los hombres.

—Ese es mi abuelo.

—Y el otro era mi esposo.

Seo-yeon quedó sorprendida.

—¿Papá?

Su madre asintió.

—Ellos fundaron juntos la primera compañía.

Min-jun preguntó:

—¿Entonces nuestras familias eran socias?

—Sí.

—¿Qué ocurrió?

La señora Han miró directamente a la suegra.

—Alguien falsificó una venta.

La mujer retrocedió.

—¡Yo no tuve nada que ver!

Seo-yeon frunció el ceño.

—Nadie dijo que fuera usted.

Silencio.

La suegra comprendió su error.

Min-jun la miró.

—Mamá…

—¡Yo solamente protegí a nuestra familia!

—¿Qué hiciste?

La señora Han sacó un documento antiguo.

—Después de morir mi esposo, aparecieron estos papeles.

Min-jun comenzó a leer.

—Venta total de acciones…

Seo-yeon preguntó:

—¿Papá vendió su parte?

—No.

Su madre señaló la firma.

—La falsificaron tres días después de su muerte.

Min-jun levantó lentamente la mirada.

—¿Quién recibió las acciones?

La señora Han señaló a la suegra.

Silencio absoluto.

Seo-yeon quedó helada.

—¿Ella?

La suegra gritó:

—¡SU MARIDO NOS DEBÍA DINERO!

—Entonces debió reclamarlo legalmente.

—¡NO TENÍAMOS TIEMPO!

La señora Han continuó:

—Durante veinte años guardé silencio.

Seo-yeon preguntó:

—¿Por qué?

—Por ti.

—¿Por mí?

—Porque recibí amenazas.

Min-jun miró a su madre.

—¿Tú amenazaste a la señora Han?

—¡NO!

La señora Han negó.

—No fue ella.

Todos quedaron sorprendidos.

—Entonces ¿quién?

La señora Han miró hacia la entrada.

—Su esposo.

Silencio.

Min-jun palideció.

—Mi padre murió hace nueve años.

—Eso crees.

La suegra dejó caer su copa.

¡CRASH!

Min-jun giró hacia ella.

—¿Qué significa esa cara?

—Nada.

La señora Han abrió su teléfono.

Mostró una fotografía tomada dos semanas antes.

Min-jun quedó completamente paralizado.

—Ese hombre…

Seo-yeon preguntó:

—¿Quién es?

Min-jun apenas pudo responder.

—Mi padre.

La suegra corrió hacia el teléfono.

—¡DAME ESO!

Min-jun la apartó.

—¡ME DIJISTE QUE MURIÓ!

—Hijo…

—¡FUI A SU FUNERAL!

La señora Han respondió:

—Enterraron un ataúd vacío.

Silencio absoluto.

Min-jun miró horrorizado a su madre.

—¿Por qué?

—¡No entiendes!

—¡ENTONCES EXPLÍCAME!

La mujer comenzó a llorar.

—Tu padre necesitaba desaparecer.

—¿Por qué?

La señora Han respondió:

—Porque descubrieron la falsificación de las acciones.

Min-jun quedó inmóvil.

—¿Mi padre robó la empresa de la familia de Seo-yeon?

—No solamente eso.

La señora Han sacó una segunda fotografía.

—Tu padre también conocía la verdadera razón por la que murió mi esposo.

Seo-yeon palideció.

—Mamá…

—Durante años te dije que tu padre sufrió un accidente.

—Sí.

—Mentí.

Silencio.

Seo-yeon comenzó a temblar.

—¿Qué ocurrió?

La señora Han cerró los ojos.

—Alguien manipuló su automóvil.

Min-jun miró a su madre.

—¿Mi padre?

—Nunca pude demostrarlo.

La suegra respondió desesperadamente:

—¡PORQUE NO FUE ÉL!

Todos giraron.

Seo-yeon se acercó.

—¿Cómo puede estar tan segura?

La suegra se quedó paralizada.

—Yo…

—¿CÓMO LO SABE?

La mujer retrocedió.

—Porque yo estaba allí.

Silencio absoluto.

Min-jun dejó caer los documentos.

—¿Qué acabas de decir?

La suegra comenzó a llorar.

—Aquella noche fui detrás de ellos.

Seo-yeon apretó los puños.

—¿Quiénes?

—Tu padre…

Miró hacia Min-jun.

—Y mi esposo.

—¿Qué ocurrió?

Antes de responder, las puertas del salón se abrieron.

Un hombre mayor elegantemente vestido entró.

Min-jun quedó congelado.

—Papá…

La suegra perdió completamente el color.

—¿Qué haces aquí?

El hombre respondió:

—Terminar lo que tú empezaste.

Seo-yeon se colocó frente a él.

—¿Usted conocía a mi padre?

El hombre la observó durante varios segundos.

—Sí.

—¿Qué ocurrió aquella noche?

—Tu padre descubrió algo que nunca debía descubrir.

—¿Qué?

El hombre miró a la señora Han.

—La verdad sobre su esposa.

Seo-yeon giró hacia su madre.

—¿Qué verdad?

La señora Han palideció.

—No le escuches.

El hombre sacó una vieja fotografía.

—Antes de casarse con tu padre, tu madre tenía otro nombre.

Seo-yeon frunció el ceño.

—¿Qué está diciendo?

—Que Han Mi-sook nunca fue su verdadero nombre.

La señora Han golpeó la mesa.

—¡BASTA!

El hombre continuó:

—Tu padre descubrió quién era realmente.

Seo-yeon miró a su madre.

—¿Quién eres?

La señora Han permaneció callada.

El hombre respondió:

—La heredera desaparecida de una de las familias más poderosas de Corea.

Silencio absoluto.

La suegra quedó confundida.

—¿Heredera?

El hombre asintió.

—Por eso compró este edificio sin pestañear.

Seo-yeon preguntó:

—¿Qué familia?

La señora Han comenzó a llorar.

—Hija, por favor…

—¡DÍMELO!

Antes de que pudiera responder, varios hombres de traje entraron.

Uno hizo una profunda reverencia ante la madre.

—Presidenta, el vehículo está preparado.

La suegra quedó boquiabierta.

—¿Presidenta?

Seo-yeon miró a su madre.

—¿Presidenta de qué?

El hombre respondió:

—Del Grupo Seongjin.

Min-jun quedó paralizado.

—¿El conglomerado que acaba de comprar nuestro banco?

—Correcto.

La señora Han miró a su hija.

—Ese era mi verdadero regalo de bodas.

—¿El salón?

—No.

Le entregó una carpeta.

Seo-yeon la abrió.

Sus manos comenzaron a temblar.

—¿Acciones?

—El 30% de Seongjin.

La suegra casi no podía hablar.

—Eso vale…

La señora Han terminó la frase:

—Más que toda su empresa.

Seo-yeon miró a su madre.

—¿Por qué me ocultaste todo esto?

—Porque quería que encontraras una familia que te quisiera sin conocer tu apellido.

Silencio.

Después miró a Min-jun.

—Y hoy descubrí exactamente qué clase de familia estabas a punto de aceptar.

Min-jun bajó la cabeza.

La suegra intentó acercarse.

—Señora Han… todo fue un malentendido.

Seo-yeon la detuvo.

—Hace unos minutos mi madre era demasiado pobre para sentarse con ustedes.

La mujer guardó silencio.

Seo-yeon tomó su anillo de compromiso.

Min-jun palideció.

—Seo-yeon…

Ella se lo quitó lentamente.

—Mi madre ya me entregó su regalo.

Dejó el anillo frente al novio.

—Ahora yo te devuelvo el tuyo.

Min-jun quedó devastado.

—¡Espera!

Seo-yeon tomó la mano de su madre.

Pero antes de salir, el padre de Min-jun habló:

—Si se marcha ahora, jamás sabrá quién manipuló realmente el automóvil de su padre.

Seo-yeon se detuvo.

Giró lentamente.

—¿Usted lo sabe?

—Sí.

La señora Han palideció.

—No.

Seo-yeon miró a su madre.

—¿Por qué tienes miedo?

El hombre respondió:

—Porque la persona responsable está en este salón.

Todos quedaron inmóviles.

Seo-yeon miró uno por uno a los presentes.

—¿Quién?

El hombre levantó lentamente la mano…

Y señaló directamente hacia la señora Han.

Seo-yeon dejó de respirar.

—¿Mamá?

CORTE BRUSCO — PARTE 3.

By yhq9q

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