—Ese no era mi único regalo.
La suegra dejó de reír.
—¿Qué más podrías regalarle tú?
La madre humilde abrió su bolso y sacó una carpeta.
—La escritura del apartamento donde vivirán.
El novio quedó sorprendido.
—¿Nos compró un apartamento?
La madre negó.
—No.
Miró fijamente al novio.
—Se lo compré únicamente a mi hija.
La suegra golpeó la mesa.
—¡Qué conveniente! ¡Seguro es un apartamento barato!
El organizador intervino:
—Está en la torre residencial más exclusiva de Gangnam.
Silencio.
El novio miró a Seo-yeon.
—¿Tú sabías esto?
—No.
La madre sacó otra carpeta.
—Tampoco sabe de esto.
La novia frunció el ceño.
—¿Qué es?
—Mi regalo verdadero.
Seo-yeon abrió la carpeta.
Su rostro cambió.
—¿Acciones?
—Sí.
—¿De qué empresa?
La madre miró directamente a la suegra.
—De la empresa de su familia.
La suegra se levantó de golpe.
—¡¿QUÉ?!
El novio tomó los documentos.
—¿Cómo consiguió acciones de Kang Group?
—Comprándolas.
La suegra se rio nerviosamente.
—¡Seguro compraste un uno por ciento!
La madre respondió:
—Treinta y cinco.
Silencio absoluto.
El novio palideció.
—¿35%?
—Exactamente.
—Eso la convertiría en nuestra mayor accionista individual.
—Correcto.
La suegra señaló a la mujer.
—¡Esto es imposible!
Una voz respondió desde atrás:
—No lo es.
Un abogado entró acompañado por dos ejecutivos.
—La transferencia terminó esta mañana.
La madre entregó los documentos a su hija.
—Desde hoy esas acciones son tuyas.
Seo-yeon quedó paralizada.
—¿Mías?
—Ese era mi regalo.
La suegra intentó arrebatarle la carpeta.
—¡DAME ESO!
Seo-yeon la apartó.
—¡No vuelva a tocarme!
El novio intervino.
—Mamá, cálmate.
—¡¿CÓMO QUIERES QUE ME CALME?!
Miró a Seo-yeon.
—¡Ahora esta mujer puede entrar en nuestra junta!
El abogado negó.
—Hay otro problema.
Todos giraron.
—¿Qué problema?
—Kang Group tiene una deuda vencida.
El novio frunció el ceño.
—¿Cuánto?
—Sesenta millones.
La suegra palideció.
—Eso es confidencial.
El novio giró hacia ella.
—Mamá… ¿sabías esto?
Silencio.
—¡RESPÓNDEME!
—Tu padre dejó algunos problemas.
La madre humilde intervino:
—Su esposo no dejó esa deuda.
La suegra la miró furiosa.
—¡TÚ NO SABES NADA!
—Sé perfectamente cuándo se solicitaron los préstamos.
El abogado dejó varios documentos sobre la mesa.
—Todos fueron firmados después de la muerte del señor Kang.
El novio comenzó a leer.
—Esta firma…
Miró a su madre.
—Es mía.
La suegra bajó la mirada.
—Hijo…
—¡YO NUNCA FIRMÉ ESTO!
La novia quedó helada.
—¿Falsificó la firma de su propio hijo?
—¡LO HICE PARA SALVAR NUESTRA EMPRESA!
La madre humilde negó.
—No.
Todos la miraron.
—Lo hizo para comprar propiedades a escondidas.
La suegra quedó blanca.
—¡MENTIRA!
La madre colocó fotografías y registros bancarios sobre la mesa.
—Tres apartamentos. Dos locales comerciales. Una casa de campo.
El novio miró horrorizado a su madre.
—¿Todo con dinero de la empresa?
—¡Algún día iba a devolverlo!
—¿Por eso estamos quebrados?
La suegra comenzó a llorar.
—¡Lo hice por ti!
Seo-yeon negó.
—Curioso.
Todos la miraron.
—Hace diez minutos mi madre era una pobre que no merecía sentarse aquí.
Miró a la suegra.
—Ahora resulta que usted estaba viviendo con dinero que ni siquiera era suyo.
Silencio absoluto.
La suegra intentó marcharse.
El abogado bloqueó su camino.
—Todavía no hemos terminado.
—¡QUÍTESE!
—Hay una segunda transferencia.
El novio preguntó:
—¿Segunda transferencia?
La madre humilde respondió:
—Sí.
Sacó otro documento.
—También compré la deuda de Kang Group.
El novio quedó congelado.
—¿Los sesenta millones?
—Todos.
La suegra casi perdió el equilibrio.
—Entonces usted puede quedarse con nuestra empresa.
—Podría.
La madre miró a Seo-yeon.
—Pero no la compré para mí.
Seo-yeon comprendió.
—Mamá…
—La deuda también está a tu nombre desde esta mañana.
El novio retrocedió.
—Entonces Seo-yeon…
El abogado terminó la frase:
—Tiene las acciones suficientes para controlar decisiones clave y además es la principal acreedora de la compañía.
La suegra se dejó caer en una silla.
—Nos destruyeron.
La madre humilde negó.
—No.
—¿Entonces qué quiere?
—Saber si su hijo merece casarse con mi hija.
Silencio.
El novio tomó la mano de Seo-yeon.
—Yo la amo.
La madre lo miró seriamente.
—Entonces será fácil.
—¿Qué tengo que hacer?
La madre sacó una última carpeta.
—Explícale por qué retiraste dos millones de la empresa hace tres semanas.
Seo-yeon soltó inmediatamente su mano.
—¿Qué?
El novio palideció.
—Eso no tiene nada que ver con nosotros.
—Tiene todo que ver.
Seo-yeon lo miró.
—¿Qué hiciste con dos millones?
—Era una inversión.
La madre respondió:
—No.
Mostró una transferencia.
—Se los enviaste a una mujer.
Seo-yeon quedó inmóvil.
—¿Qué mujer?
El novio permaneció callado.
—¡RESPÓNDEME!
La suegra se levantó.
—¡NO TIENE QUE EXPLICARTE NADA!
Seo-yeon giró.
—Usted sabía.
Silencio.
—¿Quién es ella?
La madre humilde sacó una fotografía.
Seo-yeon la tomó.
En la imagen aparecía Min-jun abrazando a una joven.
Seo-yeon perdió el color.
—¿Quién es?
Min-jun cerró los ojos.
—Se llama Ji-won.
—¿Tu amante?
—No.
—¿Entonces por qué le enviaste dos millones?
Min-jun respondió:
—Porque me estaba chantajeando.
La suegra gritó:
—¡CÁLLATE!
Seo-yeon miró a ambos.
—¿Con qué?
Min-jun bajó la cabeza.
—Con algo que ocurrió antes de conocerte.
—¿Qué ocurrió?
La madre humilde respondió:
—Eso es precisamente lo que llevo meses investigando.
Seo-yeon miró sorprendida a su madre.
—¿Tú sabías?
—Sabía que escondían algo.
El abogado sacó un sobre.
—Y esta mañana encontramos esto.
Seo-yeon lo abrió.
Dentro había una fotografía antigua de Min-jun cargando a un bebé.
Ella quedó completamente inmóvil.
—¿Tienes un hijo?
—No.
—¡ESTÁS CARGANDO UN BEBÉ!
—Seo-yeon, escúchame.
La suegra intentó quitarle la fotografía.
—¡Eso ocurrió hace años!
Seo-yeon apartó su mano.
—¿Quién es ese niño?
Min-jun permaneció en silencio.
La madre humilde respondió:
—El niño tiene seis años.
Seo-yeon comenzó a llorar.
—Min-jun…
—No es mi hijo.
—Entonces ¿de quién?
La puerta del restaurante se abrió.
Una mujer elegante entró llevando de la mano a un niño pequeño.
Min-jun palideció.
—Ji-won…
Seo-yeon miró al niño.
La suegra quedó aterrorizada.
—¿Qué haces aquí?
Ji-won respondió:
—Me cansé de esconderme.
Seo-yeon caminó hacia ella.
—¿Ese niño es hijo de Min-jun?
Ji-won negó.
—No.
Seo-yeon respiró profundamente.
Pero Ji-won continuó:
—Es su hermano.
Silencio absoluto.
Min-jun quedó congelado.
—¿Qué?
La suegra retrocedió.
—¡MENTIRA!
Ji-won sacó una prueba genética.
—Tu madre sabe perfectamente que no lo es.
Min-jun miró a su madre.
—¿Mi hermano?
Ji-won asintió.
—De seis años.
—¿Quién es su padre?
La suegra comenzó a caminar hacia la salida.
La madre humilde bloqueó su camino.
—Creo que esa respuesta me corresponde a mí.
Todos giraron.
Seo-yeon frunció el ceño.
—¿Por qué tú?
Su madre miró al niño durante varios segundos.
Después sacó una vieja fotografía de su bolso.
En ella aparecía el fallecido padre de Min-jun.
—Porque antes de morir, el padre de Min-jun vino a verme.
La suegra gritó:
—¡NO DIGAS NADA!
La madre continuó:
—Me pidió que protegiera a este niño.
Min-jun quedó devastado.
—Entonces mi padre tuvo otro hijo.
La madre negó lentamente.
—No.
—¿Entonces?
Miró directamente a la suegra.
—Tu padre no era el padre del niño.
Silencio.
Seo-yeon preguntó:
—¿Quién era?
La madre humilde respondió:
—El hombre por quien esta mujer lleva años intentando impedir que nuestras familias se acerquen.
La suegra quedó completamente blanca.
Min-jun preguntó:
—¿Quién?
La madre miró a su hija.
—Tu padre.
Seo-yeon dejó caer la fotografía.
—¿Mi padre?
La historia había comenzado con una humillación:
“¡LÁRGATE CON TU MADRE! ¡AQUÍ NO QUEREMOS POBRES!”
Pero ahora la supuesta “madre pobre” controlaba parte de Kang Group, había comprado su deuda y acababa de descubrir un secreto que podía unir a ambas familias de una forma que nadie esperaba.
Seo-yeon miró al pequeño.
Si su madre decía la verdad…
aquel niño podía ser su propio hermano.
CONTINUARÁ.