🔥 PARTE 2 — «¡DEVUELVE EL RELOJ DE MI PADRE!»

—Ese hombre era mi socio.

Todos quedaron en silencio.

El yerno, Joon-ho, miró al abuelo.

—¿Usted conoció a mi padre?

El anciano no apartaba los ojos del reloj.

—¿Cómo se llamaba?

—Han Jae-sung.

El abuelo perdió el color.

—No puede ser…

El suegro soltó una carcajada.

—¡Papá, seguramente conociste a otro hombre!

El abuelo golpeó la mesa.

—¡CÁLLATE!

Toda la familia quedó inmóvil.

El anciano se acercó a Joon-ho.

—Déjame ver el reloj.

Joon-ho dudó.

Finalmente se lo mostró.

El abuelo lo giró.

En la parte trasera había unas iniciales:

J.S. — K.H.

Las manos del anciano comenzaron a temblar.

—Es el mismo.

Joon-ho frunció el ceño.

—¿El mismo qué?

—El reloj que le regalé a tu padre cuando fundamos nuestra primera empresa.

El suegro dejó de sonreír.

—¿Fundaron una empresa juntos?

—Sí.

—Nunca mencionaste ningún socio.

El abuelo lo miró.

—Porque desapareció.

Joon-ho quedó inmóvil.

—Mi padre no desapareció.

—¿Qué?

—Murió hace quince años.

El abuelo retrocedió.

—Eso es imposible.

—Yo estuve en su funeral.

—Entonces me mintieron.

Silencio.

Joon-ho preguntó:

—¿Quién le mintió?

El abuelo miró lentamente a su propio hijo.

El suegro se puso nervioso.

—¿Por qué me miras?

—Porque tú fuiste quien me dijo que Jae-sung había abandonado el país.

El yerno giró hacia su suegro.

—¿Usted conocía a mi padre?

—¡No!

El abuelo golpeó nuevamente la mesa.

—¡NO MIENTAS!

La esposa de Joon-ho intervino.

—Papá… ¿qué está pasando?

El suegro se levantó.

—¡Esta cena terminó!

Joon-ho bloqueó su camino.

—No.

—¡Quítate!

—Primero dígame por qué conocía a mi padre.

—¡No tengo que explicarte nada!

El abuelo respondió:

—Entonces lo haré yo.

Sacó una vieja fotografía de su cartera.

Aparecían dos hombres jóvenes frente a una pequeña fábrica.

Uno era el abuelo.

El otro…

Joon-ho lo reconoció inmediatamente.

—Papá…

Su esposa tomó la fotografía.

—Es él.

El abuelo asintió.

—Hace treinta años comenzamos juntos.

—¿Qué empresa? —preguntó Joon-ho.

El anciano señaló alrededor.

—Esta.

Silencio absoluto.

Joon-ho miró la enorme mansión.

—¿Mi padre ayudó a fundar el Grupo Kang?

—No ayudó.

El abuelo lo miró fijamente.

—Era dueño de la mitad.

El suegro palideció.

Joon-ho quedó paralizado.

—¿La mitad?

—Cincuenta por ciento.

—Entonces ¿qué pasó con sus acciones?

El abuelo bajó la mirada.

—Eso llevo quince años intentando descubrir.

El suegro golpeó la mesa.

—¡Jae-sung vendió sus acciones!

El abuelo giró.

—Nunca las vendió.

—¡Claro que sí!

—Yo habría tenido que aprobar la transferencia.

Silencio.

Joon-ho miró a su suegro.

—Entonces ¿cómo terminaron esas acciones en esta familia?

El hombre no respondió.

El abuelo preguntó:

—Hijo… ¿qué hiciste?

—¡Nada!

Joon-ho levantó el reloj.

—Mi padre me dijo algo antes de morir.

Todos lo miraron.

—Me dijo: “Si algún día alguien reconoce este reloj, no se lo entregues.”

El abuelo cerró los ojos.

—Jae-sung sabía…

—¿Sabía qué?

El anciano señaló la corona lateral del reloj.

—Presiónala.

Joon-ho lo hizo.

CLIC.

Una pequeña tapa oculta se abrió.

Dentro había una diminuta llave.

El suegro perdió completamente el color.

—¡DAME ESE RELOJ!

Intentó arrebatárselo.

Joon-ho apartó la mano.

—¡No me toque!

El abuelo miró a su hijo.

—¿Por qué quieres esa llave?

—¡No sé qué abre!

Joon-ho respondió:

—Tercer mentira.

Silencio.

—Nadie dijo todavía que fuera una llave.

El suegro quedó congelado.

Su esposa lo miró horrorizada.

—Papá…

Joon-ho se acercó.

—Usted ya conocía este reloj.

El hombre retrocedió.

—No.

—Por eso intentó quitármelo.

—¡Porque pertenecía a nuestra familia!

El abuelo gritó:

—¡PERTENECÍA A JAE-SUNG!

Silencio absoluto.

Joon-ho sostuvo la pequeña llave.

—¿Qué abre?

El abuelo respiró profundamente.

—Una caja de seguridad.

—¿Dónde?

—En el antiguo edificio de la compañía.

El suegro comenzó a caminar hacia la salida.

El abuelo ordenó:

—¡Siéntate!

—¡No soy un niño!

—Entonces deja de comportarte como un culpable.

Joon-ho miró al anciano.

—¿Qué hay dentro de esa caja?

—Jae-sung guardaba allí los documentos originales de la empresa.

El suegro se detuvo.

Joon-ho comprendió.

—¿Incluyendo sus acciones?

—Sí.

Silencio.

El suegro respondió:

—¡Esos documentos ya no existen!

Todos giraron.

El abuelo preguntó:

—¿Cómo sabes eso?

El hombre quedó inmóvil.

—Yo…

Joon-ho apretó la llave.

—Usted estuvo allí.

Nada.

—¿Entró en esa caja después de la muerte de mi padre?

El suegro gritó:

—¡TU PADRE NO ERA NINGÚN SANTO!

Joon-ho se acercó.

—Nunca dije que lo fuera.

El hombre comprendió nuevamente su error.

El abuelo golpeó la mesa.

—¡Habla!

Finalmente, el suegro respondió:

—Jae-sung descubrió algo.

—¿Qué?

—Transferencias.

El abuelo frunció el ceño.

—¿Qué transferencias?

—Dinero de la compañía.

—¿Cuánto?

—Cincuenta millones.

La familia quedó en silencio.

Joon-ho preguntó:

—¿Quién lo estaba robando?

El suegro no respondió.

El abuelo comprendió.

—Tú.

—¡NO!

—¡FUISTE TÚ!

—¡Yo solamente movía el dinero!

—¿Para quién?

Nada.

Joon-ho se acercó.

—¿Para quién trabajaba?

El suegro miró al abuelo.

—Para alguien de esta familia.

Silencio.

El anciano frunció el ceño.

—¿Quién?

El suegro señaló lentamente hacia la cabecera de la mesa.

Todos miraron.

Allí estaba sentada la abuela.

La mujer dejó su copa.

—Qué decepción.

El abuelo quedó inmóvil.

—¿Tú?

La abuela sonrió.

—Tu hijo siempre fue demasiado débil para guardar secretos.

Joon-ho miró a la anciana.

—¿Usted robó esos cincuenta millones?

—No los robé.

—Entonces ¿qué hizo?

—Los utilicé para comprar algo mucho más valioso.

—¿Qué?

La abuela miró directamente a Joon-ho.

—Las acciones de tu padre.

El abuelo golpeó la mesa.

—¡JAE-SUNG JAMÁS TE LAS VENDIÓ!

—Correcto.

Silencio absoluto.

Joon-ho sintió un escalofrío.

—Entonces ¿cómo las consiguió?

La anciana respondió tranquilamente:

—No las conseguí.

—¿Qué?

—Los documentos que dicen que me pertenecen son falsos.

El suegro cerró los ojos.

Su esposa quedó horrorizada.

—Mamá…

Joon-ho preguntó:

—¿Está admitiendo que falsificó la transferencia?

—Estoy diciendo que tu padre descubrió la falsificación.

Silencio.

—¿Y después murió?

La expresión de la abuela cambió.

—Cuidado con lo que insinúas.

Joon-ho levantó el reloj.

—Mi padre me dejó una llave escondida antes de morir. Usted falsificó sus acciones. Y ahora me dice que él descubrió todo justo antes de morir.

El abuelo miró a su esposa.

—¿Qué le ocurrió a Jae-sung?

—No lo sé.

Una voz apareció desde la entrada.

—Yo sí.

Todos giraron.

Un hombre elegante de unos cincuenta años estaba allí.

Joon-ho quedó inmóvil.

El reloj casi se le cayó de la mano.

—No…

El desconocido lo miró con lágrimas en los ojos.

—Has crecido mucho.

Joon-ho retrocedió.

—¿Quién es usted?

El abuelo se levantó temblando.

—Jae-sung…

Silencio absoluto.

Joon-ho miró al hombre.

Después al reloj.

—Mi padre está muerto.

El hombre respondió:

—Eso era exactamente lo que necesitaban que creyeras.

Joon-ho dejó de respirar.

—¿Papá?

El hombre asintió.

La abuela se levantó bruscamente.

—¡SEGURIDAD!

Nadie entró.

Jae-sung sonrió.

—Ya no trabajan para ti.

—¿Qué hiciste?

—Recuperé el edificio esta mañana.

El suegro palideció.

—No puedes.

Jae-sung sacó una carpeta.

—Sí puedo.

La dejó frente al abuelo.

—Porque mis acciones nunca fueron transferidas legalmente.

El abuelo comenzó a llorar.

—¿Dónde estuviste quince años?

Jae-sung miró a la abuela.

—Escondiéndome de la persona que intentó hacerme desaparecer.

Joon-ho se acercó lentamente.

—¿Por qué nunca viniste por mí?

Jae-sung cerró los ojos.

—Porque recibí una amenaza.

—¿Contra quién?

El hombre miró directamente a su hijo.

—Contra ti.

Joon-ho quedó helado.

—¿Quién?

Jae-sung señaló a la abuela.

—Ella.

La anciana gritó:

—¡MENTIROSO!

Jae-sung sacó un viejo teléfono.

—Entonces escuchemos tu propia voz.

La abuela dejó de respirar.

Joon-ho preguntó:

—¿Qué hay ahí?

Su padre respondió:

—La razón por la que desaparecí.

Presionó reproducir.

Una grabación antigua comenzó:

“Si vuelves a acercarte a la empresa, tu hijo pagará las consecuencias.”

Todos miraron a la abuela.

Joon-ho palideció.

La voz continuó:

“Y nadie descubrirá que Joon-ho no es realmente tu hijo.”

Jae-sung detuvo inmediatamente la grabación.

Silencio absoluto.

Joon-ho quedó paralizado.

—¿Qué acaba de decir?

Su padre no respondió.

—Papá…

Joon-ho comenzó a temblar.

—¿Por qué dijo que yo no soy tu hijo?

La abuela sonrió lentamente.

Jae-sung cerró los ojos.

—Porque ese era el verdadero secreto que usaron para obligarme a desaparecer.

—¿Qué secreto?

Jae-sung miró al abuelo.

Después al suegro.

Finalmente, a Joon-ho.

—El reloj pertenecía a tu padre.

Joon-ho frunció el ceño.

—Tú eres mi padre.

Jae-sung negó lentamente.

—Yo fui quien te crió durante tus primeros años.

Silencio.

—Pero tu padre biológico…

Miró hacia el suegro que minutos antes había abofeteado a Joon-ho y lo había llamado pobre.

—está sentado en esta mesa.

El suegro perdió completamente el color.

Joon-ho siguió su mirada.

—No…

Su esposa también comprendió.

—Papá…

El suegro retrocedió.

Joon-ho lo miró horrorizado.

—¿Usted?

Jae-sung respondió:

—No.

Todos quedaron confundidos.

Entonces señaló al abuelo.

—Él.

Silencio absoluto.

Joon-ho dejó caer el reloj.

El abuelo quedó paralizado.

—¿Qué estás diciendo?

Jae-sung respondió:

—Que hace treinta años usted tuvo otro hijo.

El abuelo palideció.

—¿Con quién?

Jae-sung miró hacia la puerta.

Una anciana acababa de entrar.

Joon-ho reconoció inmediatamente su rostro.

—¿Abuela materna?

La mujer comenzó a llorar.

—Perdóname, Joon-ho.

Joon-ho retrocedió.

La cena había comenzado con su suegro arrancándole un reloj y gritándole:

“¡UN POBRE COMO TÚ NO MERECE LLEVAR ESTO!”

Ahora ese reloj había revelado acciones falsificadas, cincuenta millones desaparecidos y que el hombre al que Joon-ho enterró quince años atrás seguía vivo.

Pero el secreto más peligroso acababa de comenzar:

si el abuelo de su esposa era realmente su padre biológico, ¿qué relación tenía Joon-ho con la mujer con la que se había casado?

CONTINUARÁ.

By yhq9q

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