🔥 PARTE 2 — «¡TU MARIDO YA NO TE QUIERE!»

—¿De quién es ese niño?

La mujer abrazó al bebé con más fuerza.

Min-jun palideció.

—Seo-yeon… entra. Te lo explicaré.

—No.

La lluvia caía sobre su rostro.

—Explícamelo aquí.

La señora Kang sonrió.

—¿Todavía necesitas explicaciones? Mira al niño.

Seo-yeon clavó los ojos en su esposo.

—¿Es tuyo?

Min-jun guardó silencio.

—¡RESPÓNDEME!

Finalmente bajó la cabeza.

—Sí.

Seo-yeon quedó destrozada.

—¿Cuánto tiempo?

La mujer respondió:

—El niño tiene ocho meses.

Seo-yeon retrocedió.

—Nosotros llevamos cuatro años casados.

Min-jun intentó tocarla.

—Perdóname.

Ella apartó su mano.

—No vuelvas a tocarme.

La suegra señaló la maleta bajo la lluvia.

—Ya escuchaste suficiente. Recoge tus cosas y desaparece.

Seo-yeon miró a la mujer.

—¿Cómo te llamas?

—Ji-won.

—¿Amas a mi esposo?

Ji-won levantó lentamente la mirada.

—No.

Todos quedaron inmóviles.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Qué dijiste?

Ji-won se acercó.

—Nunca te amé.

La señora Kang explotó.

—¡CÁLLATE!

Seo-yeon comprendió inmediatamente.

—Hay algo más.

Ji-won asintió.

—Sí.

Miró al bebé.

—Min-jun tampoco es su padre.

Silencio absoluto.

—¿QUÉ? —gritó Min-jun.

Su madre quedó blanca.

—¡ESTÁS MINTIENDO!

Ji-won sacó un documento del bolso del bebé.

—Prueba de ADN.

Min-jun lo tomó desesperadamente.

Leyó el resultado.

PATERNIDAD EXCLUIDA.

Sus manos comenzaron a temblar.

—Entonces… ¿de quién es?

Ji-won miró a la señora Kang.

—Pregúntale a tu madre.

Min-jun giró lentamente.

—Mamá…

—¡NO SÉ NADA!

Ji-won soltó una carcajada.

—Usted me pagó para entrar en este matrimonio.

Seo-yeon frunció el ceño.

—¿Le pagó?

—Doscientos mil.

Min-jun quedó helado.

—¿Para qué?

—Para que pareciera que tenías otra familia.

Seo-yeon miró a su suegra.

—¿Por qué quería separarnos?

La mujer retrocedió.

—Porque tú nunca fuiste suficiente para mi hijo.

Ji-won negó.

—Otra mentira.

—¡CÁLLATE!

—No quería sacar a Seo-yeon por pobre.

Ji-won miró directamente a la nuera.

—Quería sacarte antes de que descubrieras quién eres.

Seo-yeon se quedó inmóvil.

—¿Quién soy?

Ji-won sacó una fotografía.

En ella aparecía un hombre joven cargando a una niña.

Seo-yeon reconoció inmediatamente a la pequeña.

Era ella.

—¿Dónde conseguiste esto?

—Tu madre me la entregó antes de morir.

Seo-yeon dejó de respirar.

—¿Conociste a mi madre?

—Trabajé para ella.

La señora Kang comenzó a temblar.

—¡Esa mujer murió hace años!

Ji-won respondió:

—Pero antes dejó pruebas.

Sacó un sobre.

Seo-yeon lo abrió.

Dentro había documentos de una empresa.

KANG GROUP.

—¿Por qué aparece el nombre de mi madre aquí?

Ji-won respondió:

—Porque Kang Group no pertenecía originalmente a los Kang.

Silencio.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Qué estás diciendo?

—La madre de Seo-yeon tenía el 51 %.

La señora Kang perdió el color.

Seo-yeon miró a su suegra.

—¿Usted sabía esto?

Nada.

—¡CONTESTE!

—Sí.

Seo-yeon sintió que le faltaba el aire.

—Entonces ¿qué ocurrió con las acciones?

Ji-won sacó otro documento.

—Fueron transferidas después de la muerte de tu madre.

—¿A quién?

Ji-won señaló a la señora Kang.

—A ella.

Min-jun retrocedió.

—Mamá…

La mujer comenzó a llorar.

—Yo protegí esta familia.

Seo-yeon se acercó.

—¿Cómo consiguió la firma de mi madre?

Silencio.

—Ella ya estaba muerta cuando se firmó esto.

Nadie habló.

Min-jun tomó el documento.

Miró la fecha.

Su rostro cambió.

—Mamá…

—Hijo…

—¿Falsificaste su firma?

La mujer cerró los ojos.

Eso fue suficiente.

Seo-yeon quedó mirándola.

Minutos antes aquella mujer la había golpeado y expulsado bajo la lluvia.

Ahora Seo-yeon entendía por qué.

—Usted no quería que abandonara a su hijo.

La señora Kang levantó la mirada.

—Quería que yo desapareciera antes de descubrir que su fortuna…

Hizo una pausa.

—era mía.

Min-jun negó.

—Seo-yeon, yo no sabía nada.

Ella lo miró.

—Quizá no.

—¡Entonces no me culpes!

Seo-yeon señaló la mansión.

—Permitiste que tu madre arrojara mis cosas bajo la lluvia.

Silencio.

—Y cuando te pregunté si dormías con otra mujer, guardaste silencio.

Min-jun bajó la cabeza.

—Mamá me pidió que siguiera el plan.

Seo-yeon soltó una risa amarga.

—Entonces sí sabías suficiente.

Se quitó lentamente el anillo.

—Seo-yeon, espera.

Lo dejó caer en la mano de Min-jun.

—Quédate con él.

La señora Kang preguntó:

—¿Qué piensas hacer?

Seo-yeon miró los documentos.

—Primero comprobaré si son auténticos.

Ji-won respondió:

—Ya lo hice.

Sacó otra carpeta.

—Un laboratorio verificó las firmas.

—¿Y?

—La transferencia fue falsificada.

La señora Kang comenzó a retroceder hacia la casa.

Seo-yeon la miró.

—¿Adónde va?

—¡Esta conversación terminó!

—No.

Una voz masculina sonó detrás de ellas.

—La conversación apenas comienza.

Todos giraron.

Un automóvil negro se había detenido frente a la mansión.

Un anciano salió acompañado por dos abogados.

La señora Kang quedó paralizada.

—Señor Han…

Seo-yeon frunció el ceño.

—¿Quién es?

El hombre se acercó.

—El abogado que redactó el testamento de tu madre.

Seo-yeon sintió un escalofrío.

—¿La conoció?

—Durante treinta años.

Le entregó una carpeta sellada.

—Y me ordenó darte esto si alguna vez intentaban expulsarte de esta familia.

La señora Kang gritó:

—¡NO LO ABRAS!

Seo-yeon rompió el sello.

Leyó.

Sus ojos se abrieron.

—¿Qué significa esto?

El abogado respondió:

—Que tu madre sabía que intentarían quedarse con sus acciones.

Min-jun preguntó:

—¿Y qué hizo?

—Creó una cláusula.

—¿Qué cláusula?

El abogado miró a Seo-yeon.

—Si se demostraba que la transferencia había sido falsificada, todas las acciones regresarían automáticamente a su heredera.

Silencio.

Seo-yeon preguntó:

—¿Cuántas acciones?

—El 51 %.

La señora Kang tuvo que apoyarse en la puerta.

Seo-yeon miró la enorme mansión detrás de ella.

—¿Y esta casa?

El abogado sonrió ligeramente.

—También pertenecía a su madre.

La suegra palideció todavía más.

Min-jun apenas podía hablar.

—Entonces Seo-yeon…

—Podría ser la propietaria mayoritaria de Kang Group y de esta mansión.

La lluvia continuaba cayendo.

Seo-yeon miró su maleta tirada en el barro.

Después miró a la mujer que había cargado un bebé para destruir su matrimonio.

Finalmente miró a su esposo.

—Hace unos minutos tu madre me dijo que me largara.

Min-jun se acercó.

—Seo-yeon, podemos arreglar esto.

Ella negó.

—No.

—¡Soy tu esposo!

—Lo eras cuando aceptaste fingir que tenías un hijo con otra mujer.

Silencio.

Seo-yeon recogió su maleta.

La señora Kang respiró aliviada.

—Entonces vete.

Seo-yeon sonrió.

—Claro que me voy.

Miró al abogado.

—Mañana iniciamos el proceso para recuperar las acciones.

—A primera hora.

La sonrisa de la suegra desapareció.

Seo-yeon añadió:

—Y después revisaremos quién tiene derecho legal a vivir en esta mansión.

—¿Me estás amenazando?

—No.

Seo-yeon abrió la puerta del automóvil.

—Estoy haciendo exactamente lo que usted me pidió.

La señora Kang quedó confundida.

Seo-yeon la miró por última vez.

—Hoy me voy yo.

Subió al vehículo.

—Mañana veremos quién tiene que hacer las maletas de verdad.

La puerta se cerró.

Min-jun permaneció bajo la lluvia con el anillo en la mano.

Su madre había creado una amante y un hijo falso para expulsar a Seo-yeon de la familia.

Pero el plan había conseguido exactamente lo contrario:

acababan de entregarle las pruebas que podían convertirla en la verdadera dueña de todo.

By yhq9q

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *