🔥 PARTE 2 — «¡ESA JOYA ERA DE MI MADRE!»

—Dígale también lo que me pidió a cambio.

Soo-jin giró lentamente hacia su madre.

—Mamá… ¿qué te pidió?

La señora Kang permaneció en silencio.

—¡MAMÁ!

Seo-yeon sostuvo el collar con fuerza.

—¿No quiere decírselo?

Soo-jin señaló la joya.

—¡Ese collar lleva treinta años en nuestra familia!

Seo-yeon negó.

—Llevaba.

—¡Devuélvelo!

—Tu madre me lo entregó voluntariamente.

La señora Kang finalmente habló.

—Es verdad.

Soo-jin quedó helada.

—¿Qué?

—Yo se lo di.

—¿A ella?

—Sí.

Soo-jin soltó una risa nerviosa.

—Perfecto. Entonces recuperémoslo.

Intentó agarrar el collar.

Su madre le detuvo la mano.

—No puedes.

—¿Por qué?

Seo-yeon respondió:

—Porque no fue un regalo.

Silencio.

Soo-jin frunció el ceño.

—¿Entonces qué fue?

Seo-yeon miró a su suegra.

—Un pago.

La mujer perdió el color.

—¡CÁLLATE!

Soo-jin retrocedió.

—¿Pago por qué?

Nada.

—¡MAMÁ, RESPONDE!

Seo-yeon abrió su bolso.

Sacó un pequeño sobre.

La señora Kang corrió hacia ella.

—¡DAME ESO!

Seo-yeon lo apartó.

—¿Ahora sí tiene miedo?

Min-jun, su esposo, apareció entre los invitados.

—¿Qué está pasando?

Soo-jin señaló a Seo-yeon.

—¡Mamá le regaló el collar de la abuela y nadie quiere decirme por qué!

Min-jun miró a su madre.

—¿Es cierto?

La señora Kang cerró los ojos.

—Sí.

Seo-yeon puso el sobre sobre la mesa.

—Me lo entregó hace tres meses.

Min-jun preguntó:

—¿A cambio de qué?

Seo-yeon respondió:

—De que desapareciera de tu vida.

Silencio absoluto.

—¿Qué?

—Tu madre me ofreció dinero, este collar y un apartamento si te abandonaba.

Min-jun giró hacia su madre.

—¿Hiciste eso?

—¡Lo hice para protegerte!

—¿DE MI ESPOSA?

—¡Ella no era adecuada para ti!

Seo-yeon soltó una risa amarga.

—Eso mismo dijo.

Min-jun tomó el sobre.

Dentro había un cheque.

500.000.000 DE WONES.

Soo-jin abrió los ojos.

—¿Le ofreciste quinientos millones?

—¡No los aceptó!

Seo-yeon respondió:

—Correcto.

Min-jun levantó el collar.

—Pero aceptaste esto.

Seo-yeon lo miró.

—Porque tu madre me pidió algo diferente después.

La señora Kang palideció.

—No.

Seo-yeon continuó:

—Cuando rechacé el dinero, me dijo que necesitaba mi ayuda.

Soo-jin preguntó:

—¿Para qué?

La suegra golpeó la mesa.

—¡ESTO ES UN ASUNTO PRIVADO!

Seo-yeon negó.

—Dejó de serlo cuando su hija me llamó ladrona delante de doscientas personas.

La gala quedó completamente callada.

Seo-yeon sacó una memoria USB.

—Su madre me pidió guardar esto.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Qué contiene?

—Una grabación.

La señora Kang intentó arrebatársela.

—¡NO LA REPRODUZCAS!

Soo-jin la detuvo.

—Mamá…

Su expresión cambió.

—¿Qué hiciste?

Seo-yeon conectó la memoria a una pantalla.

Apareció el despacho familiar.

La señora Kang estaba hablando con un hombre.

Su voz llenó el salón:

“Nadie puede descubrir que Soo-jin no es hija de mi esposo.”

Soo-jin dejó de respirar.

—¿Qué…?

La señora Kang cerró los ojos.

—Hija…

—¿QUÉ ACABO DE ESCUCHAR?

Min-jun quedó paralizado.

Seo-yeon detuvo el video.

Soo-jin comenzó a llorar.

—Mamá, dime que está manipulado.

Nada.

—¡DÍMELO!

—No puedo.

Soo-jin retrocedió.

—Entonces… ¿papá no era mi padre?

—No biológicamente.

¡CRASH!

Soo-jin golpeó accidentalmente una copa.

—¿Quién es mi padre?

La señora Kang no respondió.

—¡¿QUIÉN?!

Seo-yeon miró el collar.

—Por eso me lo entregó.

Soo-jin giró.

—¿Qué tiene que ver ese collar conmigo?

Seo-yeon abrió el broche.

Había una diminuta inscripción en la parte posterior.

Soo-jin se acercó.

—¿Qué dice?

Seo-yeon leyó:

“Para Eun-hee. Siempre tuyo, J.H.”

Min-jun frunció el ceño.

—Mamá se llama Eun-hee.

Seo-yeon asintió.

—Y esas iniciales pertenecen al hombre que le regaló el collar.

Soo-jin comenzó a comprender.

—Mi verdadero padre.

La señora Kang lloraba.

—Sí.

—¿Dónde está?

Nada.

—¡MAMÁ!

Seo-yeon respondió:

—Está aquí.

Todos quedaron inmóviles.

La señora Kang levantó la cabeza de golpe.

—¿Qué dijiste?

Seo-yeon miró hacia una de las mesas de la gala.

Un empresario anciano dejó lentamente su copa.

La señora Kang palideció.

—No…

Soo-jin siguió su mirada.

—¿Quién es ese hombre?

El anciano se levantó.

Caminó hacia ellas.

—Mi nombre es Jae-hoon Lee.

Soo-jin miró nuevamente la inscripción.

J.H.

Sus manos comenzaron a temblar.

—¿Usted…?

El hombre miró a la señora Kang.

—Prometiste decírselo cuando cumpliera dieciocho.

Soo-jin giró furiosa.

—¡TENGO TREINTA Y DOS!

Su madre comenzó a llorar.

—Tenía miedo.

—¿De qué?

El anciano respondió:

—De perder todo.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Todo qué?

Jae-hoon sacó una carpeta.

—Soo-jin no solamente es mi hija.

Miró directamente a ella.

—Es mi única heredera.

La señora Kang se apoyó en la mesa.

Soo-jin apenas podía hablar.

—¿Heredera de qué?

—Lee Industries.

Los invitados comenzaron a murmurar.

Min-jun quedó sorprendido.

—¿La empresa de tecnología?

—Sí.

Soo-jin miró a su madre.

—¿Sabías que mi padre era multimillonario?

—Sí.

—Entonces ¿por qué me lo ocultaste?

La señora Kang respondió:

—Porque si tu padre te reconocía oficialmente…

Se detuvo.

—¿Qué?

—Tu abuelo Kang habría descubierto que yo le fui infiel a su hijo.

Soo-jin soltó una risa amarga.

—Así que me robaste a mi padre para proteger tu matrimonio.

—¡Quería proteger nuestra familia!

—¿Nuestra familia?

Soo-jin señaló a Seo-yeon.

—Hace diez minutos la golpeé por un collar que ni siquiera pertenecía originalmente a nuestra familia.

Silencio.

Seo-yeon se acercó.

—Todavía falta explicar algo.

Todos la miraron.

—Su madre no me entregó esta grabación solo para proteger el secreto de Soo-jin.

La señora Kang perdió el color.

Jae-hoon frunció el ceño.

—¿Qué otro secreto?

Seo-yeon volvió a reproducir el video.

La conversación continuó.

El hombre desconocido del video preguntaba:

“¿Y qué harás si Jae-hoon descubre que la niña nació con una hermana gemela?”

Soo-jin quedó completamente inmóvil.

—¿Gemela?

Jae-hoon miró a la señora Kang.

—¿Qué acaba de decir?

Ella retrocedió.

—No significa nada.

—Eun-hee…

—¡Fue hace treinta y dos años!

Soo-jin se acercó.

—¿Tengo una hermana?

Su madre comenzó a llorar.

—Sí.

—¿Dónde está?

Silencio.

—¡¿DÓNDE ESTÁ?!

Seo-yeon detuvo la grabación.

—Eso fue lo que su madre me pidió investigar.

Soo-jin la miró.

—¿La encontraste?

Seo-yeon sostuvo el collar.

—Sí.

La señora Kang cerró los ojos.

—No lo hagas.

Soo-jin se acercó desesperadamente.

—¿Quién es?

Seo-yeon miró alrededor de la gala.

Después señaló hacia la entrada.

Una joven acababa de entrar.

Llevaba en el cuello un collar prácticamente idéntico.

Soo-jin dejó de respirar.

Jae-hoon quedó paralizado.

La desconocida miró a la señora Kang.

—Hola, mamá.

La copa de la mujer cayó al suelo.

Aquella pelea había comenzado porque Soo-jin creyó que Seo-yeon había robado la joya de su madre.

Pero el collar no ocultaba solamente una infidelidad.

Ocultaba una hija.

Una herencia.

Y una hermana que Soo-jin jamás supo que existía.

By yhq9q

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