🔥 PARTE 2 — «¡TU PADRE ERA UN DON NADIE!»

—Acabas de insultar al fundador.

La gala quedó en completo silencio.

La suegra soltó una carcajada.

—¿Fundador? ¡Ese hombre trabajaba para nosotros!

El anciano levantó lentamente la fotografía rota.

—No.

Miró a Seo-yeon.

—¿Cómo se llamaba tu padre?

—Han Jae-sung.

La copa de la suegra cayó al suelo.

¡CRASH!

El anciano cerró los ojos.

—Entonces no hay ninguna duda.

Seo-yeon frunció el ceño.

—¿Usted conoció a mi padre?

—Trabajé con él durante treinta años.

La suegra intervino:

—¡Está confundido!

El anciano giró furioso.

—Yo estaba presente el día que fundó esta compañía.

Min-jun, el esposo de Seo-yeon, se levantó.

—Mi padre fundó Kang Group.

—Eso fue lo que te contaron.

La suegra palideció.

—¡CÁLLESE!

El anciano ignoró la orden.

—Han Jae-sung creó la tecnología.

Miró alrededor.

—Consiguió los primeros inversionistas.

Luego señaló el enorme logotipo corporativo detrás del escenario.

—Y puso el dinero para abrir la primera fábrica.

Seo-yeon quedó inmóvil.

—Entonces ¿por qué nunca apareció como fundador?

El anciano miró a la suegra.

—Porque alguien borró su nombre.

Silencio absoluto.

Min-jun giró hacia su madre.

—¿Tú sabías esto?

—¡Claro que no!

El anciano soltó una risa amarga.

—¿De verdad?

Sacó su teléfono.

Mostró una fotografía antigua.

Aparecía el padre de Seo-yeon junto al fallecido señor Kang…

y la propia señora Kang.

Min-jun miró a su madre.

—Tenías veinte años.

—Eso no demuestra nada.

—Demuestra que conocías al hombre que acabas de llamar “don nadie”.

La suegra no respondió.

Seo-yeon recogió una mitad de la fotografía rota.

—Toda mi vida mi padre me dijo que había perdido su empresa.

El anciano asintió.

—Porque se la quitaron.

—¿Quién?

Silencio.

La suegra tomó su bolso.

—Nos vamos.

Seo-yeon bloqueó su camino.

—No.

—¡Quítate!

—Usted rompió la única fotografía que traje de mi padre.

Se acercó.

—Ahora me va a explicar por qué le tiene tanto miedo a su nombre.

La mujer retrocedió.

—No le tengo miedo.

El anciano abrió su maletín.

—Entonces tampoco tendrá miedo de esto.

Sacó una carpeta antigua.

La puso sobre la mesa.

ACTA DE CONSTITUCIÓN — KANG-HAN INDUSTRIES.

Min-jun abrió los documentos.

—¿Kang-Han?

—Ese era el nombre original.

Seo-yeon pasó una página.

Sus manos comenzaron a temblar.

—Han Jae-sung… 65 %.

Miró al anciano.

—Mi padre controlaba la empresa.

—Sí.

Min-jun siguió leyendo.

—Mi padre tenía el 35 %.

El anciano asintió.

—Hasta que Han Jae-sung sufrió aquel accidente.

Seo-yeon bajó la mirada.

—El accidente donde murió.

El anciano permaneció callado.

Ella lo notó.

—¿Qué?

Nada.

—¿Qué no me está diciendo?

—Tu padre no murió en ese accidente.

Seo-yeon dejó de respirar.

—¿Qué acaba de decir?

La suegra gritó:

—¡BASTA!

Todos giraron.

Seo-yeon la miró.

—Usted lo sabía.

—No.

—¡USTED SABÍA QUE MI PADRE SOBREVIVIÓ!

Min-jun tomó a su madre del brazo.

—Mamá, dime la verdad.

La mujer comenzó a llorar.

—Sobrevivió.

Seo-yeon retrocedió.

—Entonces ¿dónde está?

Nadie respondió.

—¡¿DÓNDE ESTÁ MI PADRE?!

El anciano contestó:

—Murió años después.

Seo-yeon cerró los ojos.

La esperanza desapareció tan rápido como había llegado.

—¿Por qué nunca regresó?

El anciano sacó una carta.

—Porque alguien lo amenazó con hacerte daño.

Seo-yeon quedó congelada.

—¿A mí?

—Tenías seis años.

La suegra comenzó a caminar hacia la salida.

Min-jun se interpuso.

—No vas a ninguna parte.

—¡Soy tu madre!

—Entonces actúa como una y dime qué hiciste.

La mujer negó.

—Yo no amenacé a nadie.

El anciano respondió:

—Tiene razón.

Todos lo miraron.

Seo-yeon preguntó:

—Entonces ¿quién fue?

El anciano señaló una mesa al fondo de la gala.

Allí estaba sentado el presidente actual de Kang Group.

El padre de Min-jun.

Seo-yeon palideció.

—Mi suegro…

Min-jun negó.

—No.

Su padre se levantó lentamente.

—Hijo…

—¡DIME QUE ESTÁ MINTIENDO!

Silencio.

Min-jun comprendió la respuesta.

—Dios mío.

Seo-yeon caminó hacia su suegro.

—¿Usted amenazó a mi padre?

—Fue más complicado.

—Yo tenía seis años.

El hombre bajó la mirada.

—Sí.

—¿Qué podía tener de complicado amenazar a un padre utilizando a su hija?

Nadie habló.

El anciano sacó otro documento.

—Hay algo más.

Seo-yeon lo miró.

—¿Qué?

—Han Jae-sung nunca cedió legalmente sus acciones.

El suegro palideció.

—No siga.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Entonces cómo terminaron en nuestra familia?

El anciano respondió:

—Con una firma falsificada.

Seo-yeon miró al suegro.

—¿Fue usted?

—No.

—¿Entonces quién?

El hombre miró lentamente a su esposa.

La señora Kang retrocedió.

—No te atrevas.

Min-jun quedó helado.

—Mamá…

—¡TU PADRE ME OBLIGÓ!

La gala estalló en murmullos.

Seo-yeon apretó los puños.

—Usted falsificó la firma de mi padre.

La mujer comenzó a llorar.

—¡Lo hice por mi familia!

Seo-yeon respondió:

—No.

Le mostró la fotografía rota.

—Destruyó la mía para enriquecer la suya.

El anciano abrió otra carpeta.

—Pero cometieron un error.

El suegro levantó la mirada.

—¿Qué error?

—Han Jae-sung descubrió el fraude antes de morir.

Silencio.

—¿Y qué hizo? —preguntó Seo-yeon.

El anciano sonrió ligeramente.

—Compró acciones en secreto durante quince años.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Cuántas?

—Suficientes.

—¿Para qué?

El anciano miró a Seo-yeon.

—Para devolvérselas algún día a su única hija.

Seo-yeon dejó de respirar.

—¿Me dejó acciones?

El anciano sacó un sobre sellado.

—No algunas.

Se lo entregó.

—El 58 % de Kang Group.

La suegra tuvo que apoyarse en una mesa.

—No…

Min-jun miró a su esposa.

—¿Seo-yeon controla la empresa?

—Legalmente, desde que su padre murió.

Seo-yeon abrió el sobre.

Allí estaba su nombre.

SEO-YEON HAN — BENEFICIARIA.

La suegra negó desesperadamente.

—¡ESA EMPRESA PERTENECE A MI FAMILIA!

Seo-yeon levantó lentamente la fotografía rota.

—Hace unos minutos dijo que mi padre murió siendo un don nadie.

Miró el enorme logotipo detrás de ella.

—Ahora resulta que llevan décadas viviendo de lo que construyó ese “don nadie”.

El suegro intentó acercarse.

—Seo-yeon, podemos arreglar esto en privado.

—No.

—Piensa en Min-jun.

Ella miró a su esposo.

Min-jun bajó la cabeza.

—Yo no sabía nada.

—Te creo.

Él respiró aliviado.

Pero Seo-yeon continuó:

—Aunque hay algo que todavía no entiendo.

Miró al anciano.

—Si mi padre descubrió el fraude…

—Sí.

—¿Por qué esperó quince años para recuperar la empresa?

El anciano perdió la sonrisa.

La suegra cerró los ojos.

Seo-yeon lo notó.

—Hay algo más.

—Sí.

—¿Qué?

El anciano sacó una pequeña memoria.

—Tu padre no pasó esos quince años escondido.

—¿Entonces?

—Estaba investigando quién provocó realmente su accidente.

Silencio absoluto.

Seo-yeon miró a sus suegros.

—¿Lo descubrió?

El anciano asintió.

—Dejó una grabación.

La suegra comenzó a retroceder.

Seo-yeon la vio.

—¿Por qué se va?

—Necesito aire.

—No.

Seo-yeon tomó la memoria.

—Primero vamos a escuchar a mi padre.

El suegro golpeó la mesa.

—¡NO REPRODUZCAS ESO!

Todos quedaron inmóviles.

Seo-yeon giró lentamente hacia él.

—¿Por qué?

El hombre comprendió que acababa de cometer un error.

Seo-yeon conectó la memoria.

La voz de su padre llenó el salón:

“Hija, si estás escuchando esto, ya sabes que yo fundé Kang Group.”

Seo-yeon comenzó a llorar.

La grabación continuó:

“Pero todavía no sabes quién intentó matarme para quedarse con ella.”

Min-jun miró a sus padres.

Seo-yeon apretó la mano sobre la mesa.

La voz añadió:

“No confíes en…”

De repente, la grabación se cortó.

Pantalla negra.

—¿Qué pasó? —preguntó Min-jun.

El anciano palideció.

—Ese archivo estaba completo.

Seo-yeon miró alrededor.

—Entonces alguien sabía que lo reproduciríamos esta noche.

El anciano levantó la fotografía rota.

Y vio algo escrito detrás de uno de los pedazos.

—Seo-yeon…

—¿Qué?

Le entregó el fragmento.

Su padre había escrito una frase:

“SI ALGO ME OCURRE, BUSCA AL SEGUNDO FUNDADOR.”

Seo-yeon frunció el ceño.

—Pero usted dijo que solo estaban mi padre y el señor Kang.

El anciano negó lentamente.

—Eso es lo que todos creían.

—¿Había un tercer socio?

—Sí.

—¿Quién?

El anciano miró hacia la entrada de la gala.

Un hombre acababa de entrar.

Y la suegra quedó completamente aterrorizada.

Seo-yeon entendió entonces que la peor mentira de aquella noche no había sido llamar a su padre “don nadie”.

La peor mentira era que todos habían fingido durante décadas que el verdadero fundador estaba muerto y que solo existían dos socios.

Y el tercero…

acababa de regresar.

By yhq9q

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