🔥 PARTE 2 — «¡LÍMPIAME LOS ZAPATOS!»

—¿Papá?

Toda la gala quedó en silencio.

El hombre elegante caminó directamente hacia Seo-yeon.

Ella retrocedió.

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—No… mi padre murió cuando yo era niña.

El hombre la miró con los ojos llenos de lágrimas.

—Eso fue lo que hicieron que creyeras.

La cuñada soltó una carcajada.

—¡Por favor! ¿Ahora aparece un desconocido diciendo que es su padre?

El hombre giró lentamente.

—¿Desconocido?

Sacó una tarjeta y la dejó sobre la mesa.

La suegra la tomó.

Su expresión cambió inmediatamente.

PRESIDENTE HAN JAE-SUNG — HAN GLOBAL GROUP.

—¿Han… Global?

La cuñada dejó de sonreír.

Todos conocían aquella empresa.

Seo-yeon miró al hombre.

—Si realmente eres mi padre…

Se le quebró la voz.

—¿Por qué desapareciste?

Él guardó silencio.

—¡RESPÓNDEME!

—Porque intentaron matarme.

La suegra dejó caer la tarjeta.

Seo-yeon lo notó.

—¿Por qué reaccionó así?

—Yo no reaccioné.

El señor Han la miró.

—Todavía mientes igual que hace veinticinco años.

La suegra palideció.

—¿Ustedes se conocen? —preguntó Seo-yeon.

—Demasiado bien.

La cuñada miró a su madre.

—Mamá, ¿qué está pasando?

El señor Han sacó una fotografía antigua.

La puso sobre la mesa.

Aparecían él, la señora Kang y el fallecido señor Kang frente a una pequeña empresa.

Seo-yeon tomó la foto.

—¿Qué es esto?

—El día que fundamos Kang Industries.

Min-jun, su esposo, se levantó.

—Mi padre fundó esa empresa.

El señor Han negó.

—Tu padre y yo.

Silencio.

—Yo puse el 70 % del capital.

La suegra golpeó la mesa.

—¡Eso fue hace décadas!

—Y tres meses después de mi supuesto accidente…

El hombre sacó un documento.

—mi participación terminó misteriosamente a nombre de tu esposo.

Seo-yeon miró a su suegra.

—¿Qué hicieron?

—¡Nada!

—Entonces ¿por qué mi padre tuvo que fingir su muerte?

El señor Han respondió:

—Porque descubrí que habían falsificado mi firma.

Min-jun quedó helado.

—¿Mi padre hizo eso?

—Tu padre no actuó solo.

Miró a la señora Kang.

Ella comenzó a retroceder.

La cuñada se interpuso.

—¡No acuse a mi madre!

Seo-yeon giró hacia ella.

—Hace cinco minutos me obligabas a arrodillarme.

Señaló los zapatos manchados de vino.

—Ahora guarda silencio y escucha.

La cuñada apretó los dientes.

El señor Han continuó:

—Cuando intenté denunciar el fraude, mi automóvil cayó por un barranco.

Seo-yeon comenzó a llorar.

—Todos me dijeron que habías muerto allí.

—Eso creyeron quienes querían verme muerto.

—¿Entonces cómo sobreviviste?

—Alguien me sacó del automóvil.

—¿Quién?

El señor Han miró hacia el fondo del salón.

Una anciana se levantó lentamente.

La suegra palideció todavía más.

—No…

La anciana caminó hacia ellos.

—Yo.

Min-jun la reconoció.

—¿Abuela?

La cuñada quedó inmóvil.

—¿Tú sabías que estaba vivo?

—Sí.

—¡¿DURANTE VEINTICINCO AÑOS?!

La anciana asintió.

—Y guardé las pruebas.

La suegra intentó marcharse.

Seo-yeon bloqueó su camino.

—Usted no va a ninguna parte.

—¡Esta es mi familia!

—Y él es mi padre.

Silencio.

La anciana sacó una carpeta.

—Aquí está el acuerdo original de Kang Industries.

Min-jun comenzó a leer.

Su rostro perdió el color.

—Papá tenía solo el 30 %.

—Exactamente.

—Entonces el resto…

Miró a Seo-yeon.

—Pertenecía a tu padre.

El señor Han asintió.

La cuñada gritó:

—¡ESO NO SIGNIFICA QUE SEA DE ELLA!

El señor Han la miró.

—Tienes razón.

La joven sonrió.

—¿Ven?

Él terminó:

—Porque ya no es mío.

La sonrisa desapareció.

Seo-yeon frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Su padre sacó otra carpeta.

—Hace seis meses transferí legalmente todo a mi única hija.

Silencio absoluto.

Seo-yeon no pudo hablar.

—¿A mí?

—Sí.

Min-jun tomó los documentos.

—¿Cuánto controla ahora?

El abogado que acompañaba al señor Han respondió:

—Sumando las acciones recuperadas y las adquiridas recientemente…

Abrió la carpeta.

—Seo-yeon controla el 64 % de Kang Industries.

La cuñada tuvo que apoyarse en una silla.

La suegra negó desesperadamente.

—¡NO! ¡ESA EMPRESA ES DE MIS HIJOS!

Seo-yeon miró los zapatos de su cuñada.

Después miró la copa vacía.

—Qué extraño.

—¿Qué?

—Hace diez minutos su hija quería verme de rodillas.

Seo-yeon tomó los documentos.

—Y resulta que estaba humillando a la accionista mayoritaria de la empresa que paga todas sus cuentas.

La cuñada gritó:

—¡NO PUEDES QUITARNOS NADA!

—Yo no necesito quitarles nada.

Seo-yeon abrió otra página.

—Pero parece que ustedes sí me quitaron bastante.

Min-jun frunció el ceño.

—¿Qué encontraste?

Seo-yeon señaló varias transferencias.

—Dieciocho millones salieron de la empresa durante los últimos cuatro años.

La suegra palideció.

—Eso no tiene nada que ver conmigo.

El señor Han sonrió.

—Todavía no dijimos a qué cuenta fueron enviados.

Silencio.

La cuñada miró a su madre.

—Mamá…

Seo-yeon leyó el titular de la cuenta.

Y levantó lentamente la mirada.

—Está a nombre de tu hija.

Todos giraron hacia la cuñada.

—¡¿QUÉ?!

Ella retrocedió.

—¡Yo no sé nada de ese dinero!

Seo-yeon se acercó.

—Entonces será muy fácil demostrarlo.

—¿Qué vas a hacer?

—Una auditoría completa.

La cuñada perdió el color.

—No puedes.

—¿Por qué?

Nada.

Seo-yeon comprendió.

—Hay algo más.

Su padre respondió:

—Mucho más.

Sacó una memoria USB.

—Por eso regresé precisamente esta noche.

Seo-yeon la tomó.

—¿Qué contiene?

—La grabación original del accidente que casi me mata.

La suegra corrió hacia él.

—¡DÁMELA!

Dos hombres de seguridad la detuvieron.

Seo-yeon quedó inmóvil.

—¿Por qué quiere destruirla?

El señor Han miró a su hija.

—Porque el video muestra quién manipuló los frenos de mi automóvil.

La suegra comenzó a llorar.

—Jae-sung, por favor…

Seo-yeon dejó de respirar.

—¿Fue ella?

Su padre negó.

—No.

Todos quedaron sorprendidos.

Seo-yeon preguntó:

—Entonces ¿quién?

El señor Han miró lentamente hacia Min-jun.

Seo-yeon siguió su mirada.

—¿Mi esposo?

—No.

—Entonces ¿por qué lo miras?

El hombre respondió:

—Porque quien aparece en esa grabación…

Hizo una pausa.

—es su verdadero padre.

Min-jun quedó congelado.

—¿Mi verdadero padre?

La señora Kang gritó:

—¡NO!

Seo-yeon miró a su suegra.

—¿El señor Kang no era su padre?

La mujer comenzó a temblar.

Min-jun retrocedió.

—Mamá…

—Hijo, puedo explicarlo.

Él soltó una risa amarga.

—Eso mismo dijiste hace un minuto.

Seo-yeon apretó la memoria USB.

Aquella noche había comenzado con una copa de vino, una bofetada y una orden:

«¡De rodillas! ¡Límpiame los zapatos!»

Ahora la mujer a la que todos habían humillado acababa de descubrir que su padre seguía vivo, que ella controlaba la empresa de la familia…

y que el secreto más peligroso no estaba en su propia sangre.

Estaba en la verdadera identidad del padre de su esposo.

By yhq9q

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